La Mente

Hoy, no son mis palabras las que os presento, pero espero que os guste, ya que para mi lo que quieren decirnos se acerca mucho a la realidad.

“Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades.
La primera es la puerta del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta.
La segunda es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse demasiado deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que “El tiempo todo lo cura” es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta.
La tercera es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad.
La última puerta es la de la muerte. El ultimo recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado”

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Palabras

 

Todo comienzo es dulce, lo saboreas como si fuera el primer bocado de tu vida, al introducir ese manjar en tu boca tus sentidos se nublan dejando pasar todas las sensaciones irracionales por tu cuerpo, tus músculos se contraen por la fuerte implosión que se produce dentro de ti, el desenfreno entra sin avisar haciendo que lo racional y lo correcto no exista en tu vida. Te dejas llevar por las sensaciones producidas, por la novedad del momento, por la calidez de la piel ajena en contacto con la gelidez de la tuya. El beso se hace esperar producido por el nerviosismo que habías conseguido olvidar al estar enfrente del sexo opuesto. El momento llega rápido, cortante, dejándote sin aliento, sin tiempo para reaccionar solamente puedes seguir el compas de su boca, el juego que su lengua quiere empezar con la tuya, las caricias son cada vez mas intensas mas fuerte, vuestros cuerpos entran en una batalla limpia en la que no habrá ningún ganador solamente es por el placer de luchar. La intensidad de la noche en vuestras cabezas avanza a la vez que la pasión se apodera del ambiente, los cristales cada vez más opacos hacen que tus ojos no capten la belleza de la noche, que solo te concentres el la belleza humana que se cierne sobre tu cuerpo. Los besos, caricias, abrazos siguen de forma descontrolada a la vez que los minutos pasan en forma de centésimas de segundos. Eran demasiadas las sensaciones que tu cabeza llego a mezclar en tan poco tiempo, la necesidad de otra persona en tu vida apoderada por el miedo a que alguien te acompañe en tu viaje, los días transcurren de forma rápida y alocada, la comodidad se va haciendo hueco en la monotonía, la intensidad acrecienta de manera intensa y tus pensamientos están confusos, el miedo vuelve a ti como si nunca se hubiera ido, resignándose a dejar tu cuerpo. Las palabras que salieron de tu boca conectaron de manera inmediata con las que tus oídos recogían, pero fueron insuficientes, cada uno tenia una percepción distinta de esas palabras.

 

 

Cicatrices

Hace unos días, alguien me hizo un pregunta, fue una pregunta que en aquel momento no levanto ninguna sospecha del pasado, no fue una pregunta que amenazara mi integridad, no causo dolor alguno sino todo lo contrario, alivio producido por ver que aquella cicatriz estaba oculta en mi piel, solo visible a la luz del sol como una marca perfecta en la imperfección del dolor.
No hay un operación matemática exacta para resolver el resultado del tiempo que tardas en que una cicatriz lo bastante profunda y grande se cierre, o por lo menos el dolor causado por la estrepitosa caída se calme.
Cada día que pasa es como una gota de alcohol que cae en la herida, abriéndose hueco a su paso, devastando cualquier obstáculo de suciedad llamada “Pasado” que habita en ella. Esas gotas que producen un escozor que hace que te estremezcas de dolor en la mas terrible soledad, pero que a su vez con el paso del tiempo, las gotas se van haciendo menos letales, tu cuerpo se habitúa a ellas ya que la dosis no aumenta y  te vuelves inmune a esa sustancia. Solo caes en el recuerdo que esa herida no ha cicatrizado sino que esta en proceso de, cuando eres lo bastante masoquista para hurgar en ella de manera letal reabriéndola haciendo que aquella suciedad vuelva.
Ya no existe ningún remedio químico que pueda hacer expirar el dolor, solamente hay un remedio natural “ El Tiempo”.

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