Lanzamiento

Ya son tantas las veces que todavía no se como mi voz sigue surcando los cielos, esquivando aviones, aves, nubes, tormentas, naves espaciales. Pero aun así el esfuerzo es en vano ya que el sonido se queda siempre a escasos centímetros, los justos, para que tu cerebro no interprete el sonido y lo descodifique para que te diga que te quiero junto a mi.

Da igual cuantas veces se tenga que poner el sol y salir la luna para que el viaje siga siendo eterno. El billete de este encuentro nunca tendrá fecha de caducidad, pero aunque la fecha siempre siga siendo infinita los materiales de los cuales fue creado no son duraderos, y la naturaleza se abre paso, poco a poco, deteriorando las líneas que marcan los años.

Esos años desde que el primer paso que marcó el inicio de una nueva era, una nueva vida que para mi sigue siendo una vida a trompicones, auto engaños y desengaños que me hacen evadirme de lo cruda que es la realidad.

Cierro los ojos mientras los compases de esta canción retumba de nuevo en mi interior, recuerdo tu mano entre la multitud multicultural del lugar, lo fácil que era perdernos y encontrarnos justo en el momento del éxtasis, cuando la voz solista alzó su voz y los tambores retumbaron mientras lo platillos nos mantenían en una levitación continua con el polvo del suelo abrazándonos, bailando al son de la noche, de nuestra noche, nuestro concierto, solos, tu, yo, y la multitud muda y sorda.

 

Otra vez viene, lo oigo salir de las profundidades, ahí viene, abriéndose paso, luchando contra mi propio cuerpo.

Ahí va otra vez, otro lanzamiento hacia el espacio exterior.

M.

Llegará el día que todo muera, pero hasta entonces vivamos.

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Otra vez

Mis pensamientos electrificados por la fuerte corriente que circula en el ambiente impiden que puede llegar a oír los fuerte latidos de mi corazón, que intensivamente me manda señales, que le haga caso y me dejé arrastrar aunque sea una sola vez por la marea.

 

Hace tiempo que el mar está en reposo, las tempestades suenan a edades antiguas, palabras ahogadas con las sirenas muertas. Sirenas, bellas, eléctricas, hipnóticas y a la vez malvadas, capaces de ser carnívoras y arrancarte el aliento de un bocado para luego regurgitarlo y esparcirlo por la borda.

Pero no todas las sirenas son malvadas, la excepción se esconde en las profundidades, donde la presión es tan densa que ni la propia luz es capaz de atravesar, donde habitan las peores criaturas, propiamente sacadas de libros de fantasía.

Esa propia fantasía es la que quiero volver a experimentar, hacerme fuerte, ser valiente y tener el coraje suficiente para poder surcar las profundidades, plantar cara a cualquier atisbo de peligro, derribar cualquier barrera, la falta de luz, la angustia por no poder respirar, conseguir lo que fui a buscar y salir a la superficie tomando esa bocanada de aire que me sepa como el primer beso, aquel beso torpe, lento, frío, pero a la vez con la cantidad de calor que proporciona a mi cuerpo la dosis necesaria para sentir la llama interior, hacer que la corriente que circula por mi cuerpo haga caso omiso a la señales de tráfico impartidas por mi cerebro y exploten, llenándome de luz. Esa luz necesaria para ver mi camino, y así poder tomar el correcto y gritar sin miedo, en el punto más alto, que por fin soy libre.

Resurge

Nos levantamos para volver a caernos, creemos para volver a olvidar, corremos para cansarnos, reímos para después saber llorar, amamos para saber marcharse. Estoy harto de aprender a cada paso que doy en mi vida, harto de saber, de conocer. Solamente quiero dejarme llevar con la brisa de la mañana, deslizarme con las gotas del rocío, ser arrastrado por la marea mientras mis restos chocan contra los acantilados, sin más horizonte que poder ver.

A primera vista lo detestamos, lo odiamos, lo repudiamos, rechazamos, escupimos, insultamos, arrancamos de raíz cualquier sentimiento, desgarramos hasta ver caer la sangre para no volver  a ver, sentir, degustar, mirar, oler lo más primitivo de los instintos humanos. Pero es la propia gravedad de la tierra la que nos indica el camino y caemos en un coma inducido para así intentar que el dolor sea menor, sin resultados solamente nos apuñalan por las espalda mientras las carcajadas desencajadas vuelven a retumbar en el ambiente, penetrando e hiriendo cada órgano hasta hacerlo añicos, ceniza en un cenicero abarrotado de colillas mal apagadas con marcas de carmín, del barato, el de las putas.

Ves la luz, la brisa, el rocio…No sientes, flotas, te dejas llevar de la mano etérea que siempre te acompaña, pero tu no haces preguntas eres demasiado insensato, confiado. La luz cada vez se va haciendo mas brillante, mas fuerte, mas hiriente hasta que al final….Nada, vacío, soledad, tristeza, amargura, desolación, consuelo, lágrimas. Has caído por el acantilado para poder levantarte de nuevo, retar al sol a un pulso de miradas, quemaras tus pupilas por ganar, por recuperar lo que es tuyo, lo que una vez te arrebataron y la oscuridad se quiere quedar.

No.

La vida es tuya, la sonrisa, los besos, el amor, la alegría, el sexo, los abrazos de bienvenida. Su mirada en la noche, en el día, en tu día, en tu vida.

Levántate, lucha, y persigue tus sueños hasta hacerlos realidad, ellos no van a luchar por ti.

resurgir

Para ti.

Para mi.

Sombra

Despierta, despierta …

Unos leves e inaudibles susurros me intentan despertar como las cariñosas caricias de una madre a su recién nacido.

La noche se esta acabando y el sol poco a poco va avanzando terreno reuniendo a sus tropas, a sus esclavos,todos ellos listos y preparados para la conquista de un nuevo día.

Las sombras vienen a avisarme que he de estar atento, que fui yo el que se autoproclamó su señor para esconderme y así resguardarme del dolor, de la claridad de un nuevo amanecer, del escozor de ojos al recibir los primeros rayos de sol. La llegada es inminente, los gritos llegan a todos los rincones del campamento, el sonido de los yunques, los tambores, botas salpicando barro. Todo sonido para prepararse.

El hombre tras la sombra vuelve.

No hace mucho tiempo que llegue  para no regresar.

En el fondo de la noche encontré una salida, un desahogo, una salvación, el grito desesperado del dolor me acurrucaba cantandome la más bella nana jamás compuesta. Las tinieblas me dejaron descansar, no pensar, no sentir, no amar. Pero en el fondo de mi interior levemente seguía latiendo mi corazón, bombeando la sangre necesaria para un alzamiento y creo que ese día esta llegando.

Harto ya de sabanas usadas, resquebrajadas, de alcohol barato y rancio en el fondo del bar. Harto de perfumes, de engaño, de poses. Harto de que no seas tu, de buscar sin encontrar, de encontrar sin buscar. Harto.

Hoy vuelvo a recuperar una mínima fe en la humanidad, pero tengo miedo, siempre lo tendré y no puedo aferrarme a lo que hoy sienta, si no a lo que tu sientes hoy. No hago más que gritarte en silencio, te hablo con la mirada oculta tras la noche pero pocas veces me oyes o me ves. Grano a grano se creará la pirámide.

El destino es caprichoso y al mínimo descuido vuelven a golpear las murallas desprotegidas, y  esta vez han conseguido atravesar las barreras.

¿Por qué?, Grito.

¿Y si no tengo las fuerzas para volver a luchar? ¿Y si me vuelven a herir de gravedad y me vuelvo a debatir en un sino?

No sigas atacando, pero no abandones tu posición, que yo no mantendré los pies sobre la arena.

L.

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Llegada y Despedida

Llegaste de nuevo, pero no para quedarte.

Es posible que no me oigas escribirte, pero seguiré gritando tinta ya que las palabras se pierden en el océano.

Nunca estuviste cerca, pero siempre te he sentido muy dentro de mi. Somos plenamente conscientes, unos más que otros, que nuestro futuro discurre por estaciones distintas. No se si creer en el destino, pero la verdad que prefiero no aferrarme a él, ya que  cada vez que intento escalar un poco mas para ver el Amanecer caigo de nuevo. Llámame ingenuo, pero puede que cada mañana lo vuelva a intentar, aunque sea perjudicial para mi Corazón.

Recuerdo los escasos abrazos y muestras de cariño que tuvimos y nos dejaron tener. No culpo a las terceras personas de ello, estaban antes y no puedo remediarlo ni tengo los conocimientos suficientes para crear una máquina del tiempo. Puede que sea mejor así, ya que cabe la posibilidad que no nos hubiéramos encontrado, somos millones de habitantes en este Mundo, y ! Oye ¡ ¿ Y si no eres tú?. Pero por ahora y tras mucho tiempo, te has ganado esa posición en mi vida, en mi “ Ranking” particular, y pase lo que pase, venga quien venga, seguirás ahí.

Espero que algún día puedas llenar el vacío que siento, que puedas consolarme y me baste hablarte al oído en vez de escribirte con la poca esperanza de que lo leas, ya sabes, el agua, tinta y papel nunca se llevaron demasiado bien.

Los dos sabemos que podemos seguir andando, nos hicimos fuertes en el camino, separados.

M.

 

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Otro Lunes más

Otro Lunes más.

Poco a poco el Otoño empieza desempaquetar las maletas dejando entrever los últimos rayos cálidos del sol los cuales buscamos con ahínco para poder refugiarnos de la soledad del frío. Rodeado de gente, de conversaciones a las que no presto atención, extraído de la realidad intento encontrarme sin éxito, integrándome con frases inacabadas, con gestos de complacencia. Te busco, pero no te encuentro. Muchas son las caras que estudio al detalle, observando impacientemente a que llegue el destello que deseo, se hace esperar. Entre el bullicio aparece una silueta, mi corazón deja de latir, el mundo se para a mi alrededor  y yo observo la posición de la gente intacta ante el deseo que siento, pestañeo incasable buscando la manera de volver, esperando a la que las manillas del reloj vuelvan a correr, sintiendo la sangre avanzando por mi cuerpo. Busco el contacto visual, pero solamente consigo un par de milésimas de segundos para poder apreciarte,  para poder disfrutar otro día más de tu sonrisa embriagadora, de tus ojos cálidos iluminando la calle, de tu pelo jugando distraídamente con el aire otoñal, hasta que por fin empieza el juego del escondite entre tú y yo, intento sonreírte pero he perdido el control de la musculatura de mi cuerpo, me siento como una marioneta llena de hilos que se han enredado en tus manos, esas manos las cuales algún día querría sentir en contacto con mi piel, acariciándome, rodeándome, sujetándome para que no vuelva a caer al abismo del que tanto sufrimiento me causó. Soy consciente de que las horas pasan mas rápido, que el anochecer pide paso en nuestras vidas, no tengo prisa, pero tampoco me sobra el tiempo, se está acabando, cada segundo que pasa es una oportunidad perdida, un palabra ahogada en el fondo de mi garganta, un beso desperdiciado, apagado y sufrido en mi interior.

Cuando por fin notaste mi presencia, tus ojos iluminaron mi rostro haciéndolo volver a la cruda realidad, fueron escasos segundos, pero bastantes para retomar las fuerzas para empezar un nuevo día.

Martes.

Miércoles .

Jueves.

Cuando despertamos por la mañana, bajamos a desayunar, nos preparamos las tostadas, calentamos el café con dos cucharillas y media de azúcar, comemos tranquilamente, te preparas la ropa concienzudamente, te duchas, te vistes, te peinas y te vas. En lo que te puede llevar un periodo de una hora, ¿cuántas veces en esa hora has pensado en ella?

Es justamente lo que me paso a mí, ese Jueves. Desde que el despertador de mi móvil se acciono y dejo salir las notas musicales por el altavoz, hasta que la vi de nuevo transcurridas tres horas, mi cabeza no paraba de dar vueltas y vueltas, era una montaña rusa, y desde arriba divisaba toda la gran ciudad que me rodeaba. Lastima que cayera estrepitosamente desde lo más alto.

No soy adivino, pero dentro de mi en lo más profundo, escondida, agazapada como un animal apunto de saltar hacia su presa sin que esta se haya percatado que esta siendo vigilada, hasta que ocurre lo inevitable, la engancha con sus garras mientras que con sus colmillos afilados la desgarra el cuello desangrándola, cayendo inerte a los pies del depredador, así, justamente así me sentí yo cuando esa sensación se dejó ver junto con la verdad. Para una vez que me enfundo el traje de Superhéroe, que me envalentono, le planto cara a los villanos, a los malhechores y estoy dispuesto a pegar el salto y surcar los cielos con mi vuelo, se tiene que cruzar el motor a reacción de un avión en mi camino, pero aunque magullado sigo conservando algún poder, en este caso el de la recuperación de mis tejidos, aunque con lentitud, pero poco a poco y dolorosamente se va cosiendo punzada a punzada mi corazón, y salir más fuerte y con más confianza, perseverancia y paciencia, porque ya se sabe que al final siempre ganan los buenos. Se que mi medicina sera su sonrisa de cada día, su mirada que  penetra en mi y paso a paso va recorriendo todo mi cuerpo para así ponerme en pie y poder devolver el gesto, poder acercarme a ella y notar su calor, su aliento, el perfume que se escapa de su cabello, poder observar con atención los surcos de sus labios, las imperfecciones que hacen la perfección de su ser, ser afortunado de volver a oír su dulce voz otro día mas, poder pasar de ser un peón manejable en el tablero de cuadros blancos y negros, pasando a ser una torre, un alfil hasta ocupar el puesto del rey, al lado de la reina. Soy plenamente consciente que que Roma no se hizo en dos días, pero todos los caminos llevan a ella, y losa a losa, el camino se crea y paso a paso te plantas frente a una de las ciudades más maravillosas de la historia, contemplando boquiabierto la maravilla de sus monumentos, sintiéndote como un guerrero en el Coliseo, derramando sangre, la tuya y la de tus adversarios hasta que te perdonan la vida.

L.

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Ella

Toda historia tiene un principio y un final, pero en  esta historia no hay un final, por lo menos no uno que haya podido observar o no quiera llegar a verlo.  

Creía inocentemente que todo había pasado, que las noches de insomnio, los días de amargura y los lamentos perdidos en el aire eran cosa del pasado. Cada encuentro pasado era una tortura para mi ser y una alegría desmesurada para mi corazón hasta tal punto que las piernas me temblaban al estar a su lado, las palabras se me trababan y no conseguía dar formato a una frase coherente, esquivaba su mirada como si fuera el mismísimo diablo quien tenía enfrente mía. Aun sufriendo cada encuentro no podía esperar a que sucediera el siguiente, fortuito o planeado, todo mi afán era poder volver a contemplar la singularidad de su belleza la cual me abstria  del plano real a un mundo de fantasía creado solamente para ella y para mi.

Pero hay etapas que nunca consigues cerrar, por eso, después de mucho tiempo, de que mi corazón hubiera podido volver a encontrar el ritmo adecuado de latidos por segundo, de que mi capacidad para comunicarme con el sexo opuesto volviera a ser la original, de que mis pensamientos estuvieran entretenidos con la realidad, todo volvió a derrumbarse como un edificio demolido por el ser humano, como miles de litros de agua cayendo por una catarata, como el desprendimiento de una montaña, yo, volví a caer en el embrujo de su belleza, pensando un final que posiblemente nunca llegará, en ese beso dulcemente robado, en sus brazos rodeando mi cuerpo sin soltarme para que no me vaya, en  sus suaves manos acariciando mi fría piel, en su respiración acompasada con la mía, en los latidos de su corazón tocando la misma sinfonía que los míos, en sus ojos cristalinos arrebatando mi visión y centrándola en ella.

“Es preciso soñar, pero con la condición de creer en nuestros sueños. De examinar con atención la vida real, de confrontar nuestra observación con nuestros sueños, y de realizar escrupulosamente nuestra fantasía.”

Déjame soñar a tu lado.

M.

 

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Amanecer en la oscuridad

Amanecí en la oscuridad, envuelto por un manto de estrellas rodeado por el abismo del final. Mis pies descalzos sentían a la perfección la tierra húmeda por el rocío de una mañana mejor, un tiempo pasado en el que las gotas de lluvia se deslizaban sin pena ni gloria por mi rostro rejuvenecido por la luz del sol, donde mi cuerpo recargado de vitalidad y energía sentía las sensaciones que ahora añoro. Mi corazón latía al compás de la vida convirtiendo el sonido en una danza hipnótica con la que los transeúntes anodadaos se impregnaban de felicidad. Pero todo cambio, ahora es el sonido del desgarro lo que se aferra a mi, la desesperación por un futuro incierto es lo que hace que me esconda debajo de la sabana y tema a la luz de la mañana, que mis dedos se contraigan cerrando los puños con rabia, atónitoo a la realidad de esta vida que poco a poco se va consumiendo como el fuego en el agua, como una capsula efervescente  a la que le quedan pocos segundos de vida antes de apagarse de nuevo.

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Una noche mas

Se desprendían pedazos de cielo sin razón coherente ni existencial, fuera de la comprensión humana se posaban cual ceniza arrastrada por los vientos tormentosos ante las puntas de mis pies descalzos, revoloteando en remolinos acordes a la desesperación mental construida por los peores arquitectos que puede albergar mi humilde cabeza. Era una lluvia incesante y espléndida a los ojos humanos poco habituados a la oscuridad. En busca de la esperanza perdida en el pasado construyendo una figura etérea y esperanzadora que me sacara de la locura. Ante mí, un único camino, el correcto. Me hablaste con dulzura y con claridad posando sobre mágicas palabras de anhelo y lujuria, acunándome sobre tu regazo verbal y acariciando mi cuerpo con tu mirada casi espiritual. Enseguida me convertí en esclavo de tu pasión y amante de mi cautiverio, hubiera sido una temeridad deshacerme de las ataduras a las que me aferraste con pura seda metálica, ya era demasiado tarde para dar la vuelta y correr en sentido contrario a cualquier movimiento tuyo, ya no. Envenenándome a pequeños transcursos de tiempo,  mi vista cada instante  era más nublada y más confusa, mis pensamientos aunque pareciera extraño se iban agrupando y segregando euforia. No tenía capacidad de reacción, insuficientes eran mis esfuerzos por mantener los ojos abiertos y buscar un aliado en la oscuridad, demasiado tarde ya, intente rozar mi piel pero era una imaginación bastante real, cayendo a grandes zancadas en un abismo cada vez más hondo me iba dando cuenta, lo estaba, muerto.

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Parte 1.

Despertó, pero a los ojos de la oscuridad seguía dormido.

Sucumbido en una desesperación absoluta, una locura transitoria recorría su cabeza a una velocidad endiablada, dejando tras de si sufrimiento y lamento por doquier. El mero hecho de alejarse de  la sombra ya era un sacrificio para el que no había nacido. Envuelto y difuminado en un mar rojo espeso que cubrían sus manos hasta las profundidades de las uñas,  asió con ímpetu un mechón de cabello, tiro con fuerza hacia si para después relamerse los labios al contacto con su boca, profunda, sedosa, húmeda. Aquel placer ya valía un ínfimo pedazo de libertad, tan cara como el beso recién robado. Siguió la ruta marcada con una mirada, no su mirada, si no la del pecado reencarnado  se alzaba ante el como una diosa despampanante llena de jubilo y picardía, pillería y maldad, una altura próxima a la suya hacia mas fácil el juego. La cara alargada terminando en una barbilla casi perfecta, y digo casi porque no hay perfección alguna que exista. Sus ojos irradiaban demasiada luz para la oscuridad que contenían, frágiles, pero grandes, atrayentes, pero desconfiados, una nariz por donde las lagrimas deberían caer con gracia y facilidad, pero eso no era para ella. La boca, que voy ha decir de esa maravilla esculpida por los dioses antes de convertirse en eso mismo, mentiras. Llena de fuego liquido, pasión y regocijo adornada con unos  labios que  a su vez eran compuestos por pequeños surcos donde poder jugar cual niño travieso,  deseoso de explorar sin miedo a ser mordido y devorado. Unas orejas que sobresalían lo escaso de entre la melena oscura camuflada por la poca luz que había en ese cuarto, deslumbrantes, sin más, hechas para oír. La unión entre su cuerpo y aquel rostro esculpido  era un cuello bello hecho para besar y recorrer oliendo el perfume que emanaba de su piel. Los pechos de pura porcelana luminiscente, grandes pero sin alimentar el hambre de ansia. El ombligo era el principio del fin, era el prólogo de la locura, un encantamiento como nunca jamás se había visto dormitaba dentro, una vez cruzaras esta frontera ya no había vuelta atrás, tu mundo cambiaba.

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