Lanzamiento

Ya son tantas las veces que todavía no se como mi voz sigue surcando los cielos, esquivando aviones, aves, nubes, tormentas, naves espaciales. Pero aun así el esfuerzo es en vano ya que el sonido se queda siempre a escasos centímetros, los justos, para que tu cerebro no interprete el sonido y lo descodifique para que te diga que te quiero junto a mi.

Da igual cuantas veces se tenga que poner el sol y salir la luna para que el viaje siga siendo eterno. El billete de este encuentro nunca tendrá fecha de caducidad, pero aunque la fecha siempre siga siendo infinita los materiales de los cuales fue creado no son duraderos, y la naturaleza se abre paso, poco a poco, deteriorando las líneas que marcan los años.

Esos años desde que el primer paso que marcó el inicio de una nueva era, una nueva vida que para mi sigue siendo una vida a trompicones, auto engaños y desengaños que me hacen evadirme de lo cruda que es la realidad.

Cierro los ojos mientras los compases de esta canción retumba de nuevo en mi interior, recuerdo tu mano entre la multitud multicultural del lugar, lo fácil que era perdernos y encontrarnos justo en el momento del éxtasis, cuando la voz solista alzó su voz y los tambores retumbaron mientras lo platillos nos mantenían en una levitación continua con el polvo del suelo abrazándonos, bailando al son de la noche, de nuestra noche, nuestro concierto, solos, tu, yo, y la multitud muda y sorda.

 

Otra vez viene, lo oigo salir de las profundidades, ahí viene, abriéndose paso, luchando contra mi propio cuerpo.

Ahí va otra vez, otro lanzamiento hacia el espacio exterior.

M.

Llegará el día que todo muera, pero hasta entonces vivamos.

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Resurge

Nos levantamos para volver a caernos, creemos para volver a olvidar, corremos para cansarnos, reímos para después saber llorar, amamos para saber marcharse. Estoy harto de aprender a cada paso que doy en mi vida, harto de saber, de conocer. Solamente quiero dejarme llevar con la brisa de la mañana, deslizarme con las gotas del rocío, ser arrastrado por la marea mientras mis restos chocan contra los acantilados, sin más horizonte que poder ver.

A primera vista lo detestamos, lo odiamos, lo repudiamos, rechazamos, escupimos, insultamos, arrancamos de raíz cualquier sentimiento, desgarramos hasta ver caer la sangre para no volver  a ver, sentir, degustar, mirar, oler lo más primitivo de los instintos humanos. Pero es la propia gravedad de la tierra la que nos indica el camino y caemos en un coma inducido para así intentar que el dolor sea menor, sin resultados solamente nos apuñalan por las espalda mientras las carcajadas desencajadas vuelven a retumbar en el ambiente, penetrando e hiriendo cada órgano hasta hacerlo añicos, ceniza en un cenicero abarrotado de colillas mal apagadas con marcas de carmín, del barato, el de las putas.

Ves la luz, la brisa, el rocio…No sientes, flotas, te dejas llevar de la mano etérea que siempre te acompaña, pero tu no haces preguntas eres demasiado insensato, confiado. La luz cada vez se va haciendo mas brillante, mas fuerte, mas hiriente hasta que al final….Nada, vacío, soledad, tristeza, amargura, desolación, consuelo, lágrimas. Has caído por el acantilado para poder levantarte de nuevo, retar al sol a un pulso de miradas, quemaras tus pupilas por ganar, por recuperar lo que es tuyo, lo que una vez te arrebataron y la oscuridad se quiere quedar.

No.

La vida es tuya, la sonrisa, los besos, el amor, la alegría, el sexo, los abrazos de bienvenida. Su mirada en la noche, en el día, en tu día, en tu vida.

Levántate, lucha, y persigue tus sueños hasta hacerlos realidad, ellos no van a luchar por ti.

resurgir

Para ti.

Para mi.

Una noche mas

Se desprendían pedazos de cielo sin razón coherente ni existencial, fuera de la comprensión humana se posaban cual ceniza arrastrada por los vientos tormentosos ante las puntas de mis pies descalzos, revoloteando en remolinos acordes a la desesperación mental construida por los peores arquitectos que puede albergar mi humilde cabeza. Era una lluvia incesante y espléndida a los ojos humanos poco habituados a la oscuridad. En busca de la esperanza perdida en el pasado construyendo una figura etérea y esperanzadora que me sacara de la locura. Ante mí, un único camino, el correcto. Me hablaste con dulzura y con claridad posando sobre mágicas palabras de anhelo y lujuria, acunándome sobre tu regazo verbal y acariciando mi cuerpo con tu mirada casi espiritual. Enseguida me convertí en esclavo de tu pasión y amante de mi cautiverio, hubiera sido una temeridad deshacerme de las ataduras a las que me aferraste con pura seda metálica, ya era demasiado tarde para dar la vuelta y correr en sentido contrario a cualquier movimiento tuyo, ya no. Envenenándome a pequeños transcursos de tiempo,  mi vista cada instante  era más nublada y más confusa, mis pensamientos aunque pareciera extraño se iban agrupando y segregando euforia. No tenía capacidad de reacción, insuficientes eran mis esfuerzos por mantener los ojos abiertos y buscar un aliado en la oscuridad, demasiado tarde ya, intente rozar mi piel pero era una imaginación bastante real, cayendo a grandes zancadas en un abismo cada vez más hondo me iba dando cuenta, lo estaba, muerto.

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