Capítulos

Era una noche cálida con muchas horas por delante para disfrutar los minutos siguientes, el bullicio de la gente a mí alrededor era ensordecedor, desconocidos se cruzaban en la oscuridad, las palabras brotaban con la misma facilidad de una flor silvestre.
El alcohol ingerido se desplazaba amigablemente poco a poco por mí garganta, el sabor dulce se quedaba escasos instantes en mí paladar para así disfrutar del elixir venenoso.

La incomodidad de la compañía tan placentera en el pasado se iba diluyendo poco a poco a cada trago, a cada mirada cruzada con una nueva estrella que lucía en el firmamento.

La espontaneidad de mí persona, unido a un temor venido a menos hacía más fácil el contacto verbal. Allí sentado, en la arena empezó todo, era el principio de una história con un final escrito, pero todavía faltan capítulos que escribir, lágrimas que derramar, risas que presentar, sentimientos que aflorar.
Solamente fueron unas horas las que pude contemplar con mis ojos aquel astro nuevo, la luz de la luna reflejada en sus ojos te hipnotizaba, la calidez de sus palabras te abrazaban, el sonido de su risa te contiagaba. En esas horas en las que pude apreciar su compañía me sentía un privilegiado, me costaba apartar la vista y concentrarme en el resto de la gente. Si me hubiera dado un solo minuto para contemplarla el resto de la noche nos hubiera sobrado para saber que la historia había que acabarla. Ahora, pasado el tiempo, la luz de aquella estrella se hace más luminosa con el paso de los días, tengo otra oportunidad, una y posiblemente la última para escribir la historia y continuarla.

 

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