Resurge

Nos levantamos para volver a caernos, creemos para volver a olvidar, corremos para cansarnos, reímos para después saber llorar, amamos para saber marcharse. Estoy harto de aprender a cada paso que doy en mi vida, harto de saber, de conocer. Solamente quiero dejarme llevar con la brisa de la mañana, deslizarme con las gotas del rocío, ser arrastrado por la marea mientras mis restos chocan contra los acantilados, sin más horizonte que poder ver.

A primera vista lo detestamos, lo odiamos, lo repudiamos, rechazamos, escupimos, insultamos, arrancamos de raíz cualquier sentimiento, desgarramos hasta ver caer la sangre para no volver  a ver, sentir, degustar, mirar, oler lo más primitivo de los instintos humanos. Pero es la propia gravedad de la tierra la que nos indica el camino y caemos en un coma inducido para así intentar que el dolor sea menor, sin resultados solamente nos apuñalan por las espalda mientras las carcajadas desencajadas vuelven a retumbar en el ambiente, penetrando e hiriendo cada órgano hasta hacerlo añicos, ceniza en un cenicero abarrotado de colillas mal apagadas con marcas de carmín, del barato, el de las putas.

Ves la luz, la brisa, el rocio…No sientes, flotas, te dejas llevar de la mano etérea que siempre te acompaña, pero tu no haces preguntas eres demasiado insensato, confiado. La luz cada vez se va haciendo mas brillante, mas fuerte, mas hiriente hasta que al final….Nada, vacío, soledad, tristeza, amargura, desolación, consuelo, lágrimas. Has caído por el acantilado para poder levantarte de nuevo, retar al sol a un pulso de miradas, quemaras tus pupilas por ganar, por recuperar lo que es tuyo, lo que una vez te arrebataron y la oscuridad se quiere quedar.

No.

La vida es tuya, la sonrisa, los besos, el amor, la alegría, el sexo, los abrazos de bienvenida. Su mirada en la noche, en el día, en tu día, en tu vida.

Levántate, lucha, y persigue tus sueños hasta hacerlos realidad, ellos no van a luchar por ti.

resurgir

Para ti.

Para mi.

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Sombra

Despierta, despierta …

Unos leves e inaudibles susurros me intentan despertar como las cariñosas caricias de una madre a su recién nacido.

La noche se esta acabando y el sol poco a poco va avanzando terreno reuniendo a sus tropas, a sus esclavos,todos ellos listos y preparados para la conquista de un nuevo día.

Las sombras vienen a avisarme que he de estar atento, que fui yo el que se autoproclamó su señor para esconderme y así resguardarme del dolor, de la claridad de un nuevo amanecer, del escozor de ojos al recibir los primeros rayos de sol. La llegada es inminente, los gritos llegan a todos los rincones del campamento, el sonido de los yunques, los tambores, botas salpicando barro. Todo sonido para prepararse.

El hombre tras la sombra vuelve.

No hace mucho tiempo que llegue  para no regresar.

En el fondo de la noche encontré una salida, un desahogo, una salvación, el grito desesperado del dolor me acurrucaba cantandome la más bella nana jamás compuesta. Las tinieblas me dejaron descansar, no pensar, no sentir, no amar. Pero en el fondo de mi interior levemente seguía latiendo mi corazón, bombeando la sangre necesaria para un alzamiento y creo que ese día esta llegando.

Harto ya de sabanas usadas, resquebrajadas, de alcohol barato y rancio en el fondo del bar. Harto de perfumes, de engaño, de poses. Harto de que no seas tu, de buscar sin encontrar, de encontrar sin buscar. Harto.

Hoy vuelvo a recuperar una mínima fe en la humanidad, pero tengo miedo, siempre lo tendré y no puedo aferrarme a lo que hoy sienta, si no a lo que tu sientes hoy. No hago más que gritarte en silencio, te hablo con la mirada oculta tras la noche pero pocas veces me oyes o me ves. Grano a grano se creará la pirámide.

El destino es caprichoso y al mínimo descuido vuelven a golpear las murallas desprotegidas, y  esta vez han conseguido atravesar las barreras.

¿Por qué?, Grito.

¿Y si no tengo las fuerzas para volver a luchar? ¿Y si me vuelven a herir de gravedad y me vuelvo a debatir en un sino?

No sigas atacando, pero no abandones tu posición, que yo no mantendré los pies sobre la arena.

L.

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Otro Lunes más

Otro Lunes más.

Poco a poco el Otoño empieza desempaquetar las maletas dejando entrever los últimos rayos cálidos del sol los cuales buscamos con ahínco para poder refugiarnos de la soledad del frío. Rodeado de gente, de conversaciones a las que no presto atención, extraído de la realidad intento encontrarme sin éxito, integrándome con frases inacabadas, con gestos de complacencia. Te busco, pero no te encuentro. Muchas son las caras que estudio al detalle, observando impacientemente a que llegue el destello que deseo, se hace esperar. Entre el bullicio aparece una silueta, mi corazón deja de latir, el mundo se para a mi alrededor  y yo observo la posición de la gente intacta ante el deseo que siento, pestañeo incasable buscando la manera de volver, esperando a la que las manillas del reloj vuelvan a correr, sintiendo la sangre avanzando por mi cuerpo. Busco el contacto visual, pero solamente consigo un par de milésimas de segundos para poder apreciarte,  para poder disfrutar otro día más de tu sonrisa embriagadora, de tus ojos cálidos iluminando la calle, de tu pelo jugando distraídamente con el aire otoñal, hasta que por fin empieza el juego del escondite entre tú y yo, intento sonreírte pero he perdido el control de la musculatura de mi cuerpo, me siento como una marioneta llena de hilos que se han enredado en tus manos, esas manos las cuales algún día querría sentir en contacto con mi piel, acariciándome, rodeándome, sujetándome para que no vuelva a caer al abismo del que tanto sufrimiento me causó. Soy consciente de que las horas pasan mas rápido, que el anochecer pide paso en nuestras vidas, no tengo prisa, pero tampoco me sobra el tiempo, se está acabando, cada segundo que pasa es una oportunidad perdida, un palabra ahogada en el fondo de mi garganta, un beso desperdiciado, apagado y sufrido en mi interior.

Cuando por fin notaste mi presencia, tus ojos iluminaron mi rostro haciéndolo volver a la cruda realidad, fueron escasos segundos, pero bastantes para retomar las fuerzas para empezar un nuevo día.

Martes.

Miércoles .

Jueves.

Cuando despertamos por la mañana, bajamos a desayunar, nos preparamos las tostadas, calentamos el café con dos cucharillas y media de azúcar, comemos tranquilamente, te preparas la ropa concienzudamente, te duchas, te vistes, te peinas y te vas. En lo que te puede llevar un periodo de una hora, ¿cuántas veces en esa hora has pensado en ella?

Es justamente lo que me paso a mí, ese Jueves. Desde que el despertador de mi móvil se acciono y dejo salir las notas musicales por el altavoz, hasta que la vi de nuevo transcurridas tres horas, mi cabeza no paraba de dar vueltas y vueltas, era una montaña rusa, y desde arriba divisaba toda la gran ciudad que me rodeaba. Lastima que cayera estrepitosamente desde lo más alto.

No soy adivino, pero dentro de mi en lo más profundo, escondida, agazapada como un animal apunto de saltar hacia su presa sin que esta se haya percatado que esta siendo vigilada, hasta que ocurre lo inevitable, la engancha con sus garras mientras que con sus colmillos afilados la desgarra el cuello desangrándola, cayendo inerte a los pies del depredador, así, justamente así me sentí yo cuando esa sensación se dejó ver junto con la verdad. Para una vez que me enfundo el traje de Superhéroe, que me envalentono, le planto cara a los villanos, a los malhechores y estoy dispuesto a pegar el salto y surcar los cielos con mi vuelo, se tiene que cruzar el motor a reacción de un avión en mi camino, pero aunque magullado sigo conservando algún poder, en este caso el de la recuperación de mis tejidos, aunque con lentitud, pero poco a poco y dolorosamente se va cosiendo punzada a punzada mi corazón, y salir más fuerte y con más confianza, perseverancia y paciencia, porque ya se sabe que al final siempre ganan los buenos. Se que mi medicina sera su sonrisa de cada día, su mirada que  penetra en mi y paso a paso va recorriendo todo mi cuerpo para así ponerme en pie y poder devolver el gesto, poder acercarme a ella y notar su calor, su aliento, el perfume que se escapa de su cabello, poder observar con atención los surcos de sus labios, las imperfecciones que hacen la perfección de su ser, ser afortunado de volver a oír su dulce voz otro día mas, poder pasar de ser un peón manejable en el tablero de cuadros blancos y negros, pasando a ser una torre, un alfil hasta ocupar el puesto del rey, al lado de la reina. Soy plenamente consciente que que Roma no se hizo en dos días, pero todos los caminos llevan a ella, y losa a losa, el camino se crea y paso a paso te plantas frente a una de las ciudades más maravillosas de la historia, contemplando boquiabierto la maravilla de sus monumentos, sintiéndote como un guerrero en el Coliseo, derramando sangre, la tuya y la de tus adversarios hasta que te perdonan la vida.

L.

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Amanecer en la oscuridad

Amanecí en la oscuridad, envuelto por un manto de estrellas rodeado por el abismo del final. Mis pies descalzos sentían a la perfección la tierra húmeda por el rocío de una mañana mejor, un tiempo pasado en el que las gotas de lluvia se deslizaban sin pena ni gloria por mi rostro rejuvenecido por la luz del sol, donde mi cuerpo recargado de vitalidad y energía sentía las sensaciones que ahora añoro. Mi corazón latía al compás de la vida convirtiendo el sonido en una danza hipnótica con la que los transeúntes anodadaos se impregnaban de felicidad. Pero todo cambio, ahora es el sonido del desgarro lo que se aferra a mi, la desesperación por un futuro incierto es lo que hace que me esconda debajo de la sabana y tema a la luz de la mañana, que mis dedos se contraigan cerrando los puños con rabia, atónitoo a la realidad de esta vida que poco a poco se va consumiendo como el fuego en el agua, como una capsula efervescente  a la que le quedan pocos segundos de vida antes de apagarse de nuevo.

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Oculto

Se desvaneció.

Gotas, lluvia difuminada en su rostro, lágrimas dibujando sonrisas, carcajadas mostrando debilidad, ojos albergando deseo, palabras conteniendo ira, labios encerrando pasión. El tiempo, cierra las puertas y vuelve abrirlas sin tener en cuenta si la corriente las entorna o si la fuerza es mayor que la cerradura nunca encuentra su final. Así de fácil, sencillo, como contar hasta diez, cosas de niños, o eso creemos. Pero somos engañados, despojados de todo pensamiento para caer en el olvido. Secuestrados, atados y maltratados, expuestos a torturas devastadoras, noches de insomnio y locura transitoria. Miedos que vienen y van, que se balancean con el canto de una nana infantil, la risa malévola del niño vuelve a retumbar en lo más profundo de la penumbra, el frió se introduce en tus huesos devorándolos con ímpetu y con saña, nunca se sacia. Somos débiles, una presa fácil encerrada en el territorio carnívoro de la amargura.

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Verdadero – Falso

Me arrancaste la piel con solo tocarme, me robaste el silencio con un mínimo roce de de tus labios, me entregaste a la locura con el sonido de tus palabras, me desgarraste el corazón con un grito de pasión. Mercenario y esclavo utilizándonos  según los intereses meramente sexuales, la compasión la dejamos a medio camino de la cama, con la ropa arrancada con brutalidad haciendo que tus uñas rasgaran parte de mi cuerpo dejando un rastro de sangre hasta la habitación. Los gritos aumentaron con el transcurso de los minutos, las lágrimas desbordadas empapaban las sábanas mezclándose con nuestro propio sudor. Tus ojos clavados en los míos, tus piernas rodeando mi cintura, tu carne junto a la mía  tu boca, mi boca.
Todavía no soy plenamente consciente de si la  ficción superó la realidad, pero de lo que estoy plenamente seguro es que las cicatrices producidas por el desgarro de mi piel siguen y se realzan con la luz del amanecer.

 

Corre


Pinturas salpicadas de colores en tu rostro, plasmadas en un tapiz, fotografías marchitas por el paso del tiempo, recuerdos todavía vivos en tu cabeza. Todos tus pensamientos, ilusiones, acciones están marcadas por un mismo patrón, un patrón impuesto sin derecho, una ley impuesta contra tu voluntad. Tu decidiste ese decreto injustamente llevado a cabo por tus miedos, por las lágrimas derrochadas en un pasado no muy lejano, por la amargura que te llevo a la oscuridad, por la sangre derramada en una miserable herida. Pasan las horas, los días y el tiempo hace justicia y tu caes sin compasión en un abismo oscuro del que no encuentras a donde aferrarte, donde poder permanecer en vilo y seguir ascendiendo dejando atrás la oscuridad y abriéndote camino hacia la claridad del sol en el horizonte. Coge mi mano y escapemos juntos de la oscuridad, corramos y hagamos caso omiso al olvido, a los miedo de la infancia.

 

La Mente

Hoy, no son mis palabras las que os presento, pero espero que os guste, ya que para mi lo que quieren decirnos se acerca mucho a la realidad.

“Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades.
La primera es la puerta del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta.
La segunda es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse demasiado deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que “El tiempo todo lo cura” es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta.
La tercera es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad.
La última puerta es la de la muerte. El ultimo recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado”