Desde mi ventana

Desde mi ventana observo venus, un punto brillante, insignificante, diminuto. Hace que me sienta minúsculo en este planeta, alguien mas, del montón, un grano de arena mas en un inmenso desierto sin vida, sin metas que conseguir, incapaz de moverme si no  es por el viento que me impulsa a su antojo en una dirección y en otra. Choco y vuelvo a chocar con mas granos de arena sin encontrar un sitio, el sitio perfecto para que así el viento me deje tranquilo y por fin conozca ese grano que tanto ansió, con el que pasar el resto de mi inerte vida. Me siento como un preso recién fugado de alguna cárcel en la que alguna vez fui injustamente encerrado, incapaz de hacer nada para demostrar mi inocencia, sometido al aislamiento de paredes grises, agrietadas, descolchadas y comida nauseabunda, sin contacto humano, sin la luz del amanecer abarrotada de vida, sin la luz del anochecer cargada de sentimientos, de afecto, de contacto físico humano. Desde mi ventana veo Venus, desde mi ventana me hacen creer que diviso un punto de luz en una noche perfectamente dibujada en un tapiz vacío, lleno de barrotes cada vez más oxidados por la lluvia y deteriorados por el tiempo. Desde mi ventana ya no veo Venus, ya no veo libertad, solo veo mi rostro envejeciendo y la puerta cerrada.

Reencuentro

 

Todo comienza en el momento en que un recuerdo es revivido a la perfección por tu cabeza, ese instante en el que tu, tu cuerpo y tu mente estáis completamente idos de la realidad, en que eres un ente, solamente estas ahí de forma física no espiritual. Ese recuerdo llega como una luz, un fogonazo, sin avisar si quiera, pero lo hace con tanta fuerza que te trastoca entero llegando a hacer que pierdas todo coherencia que habita en ti. No se si será las sensaciones positivas que guardas, los sentimientos que puedes llegar a sentir o que directamente confundes. Las risas, las caricias, los besos, o simplemente aquellos buenos momentos que pasaste. Da igual que es lo que sea, lo importante es que ese recuerdo se ha instalado de forma ilegal y sin avisar en tu cabeza.

El reencuentro es como esperabas, feliz, cálido, amigable, como siempre fue su presencia junto a ti. Todo transcurre de manera tan natural que no parece que los minutos, horas, días o incluso meses hallan pasado entre vosotros dos. Todo sigue igual, no hay nada diferente que haya cambiado en vuestra situación. Los pensamientos vienen y van intercalados de dudas, muchas dudas, no sabes si reaccionar de la forma en que tus instintos te lo piden a gritos, no sabes si harías lo correcto o no, tu conjunto entero esta de acuerdo como pocas veces pasa en la vida, pero te estas quieto, no quieres estropear aquello que ya estropeaste.

Puede que sea el miedo a aventurarse en un una historia narrada por ti, con dos protagonistas elegidos al azar de casualidad en una noche de otoño, o directamente la cobardía que te reconcome por dentro, el hecho de aferrarte a una persona y dejar de pensar libremente, que tus impulsos se instalen de manera definitiva o por lo menos temporal, de seguir un camino por el cual circulabas solo escogiendo aquellas salidas que mas te gustaban. Son muchas las preguntas a la cobardía, al miedo, pero solo hay una correcta y solo la sabes tú, pero piénsala con cuidado y tranquilidad ya que va a ser tu elección.

 

No dejes que esos recuerdos se vayan nunca de tu cabeza, significan algo especial.