Corre


Pinturas salpicadas de colores en tu rostro, plasmadas en un tapiz, fotografías marchitas por el paso del tiempo, recuerdos todavía vivos en tu cabeza. Todos tus pensamientos, ilusiones, acciones están marcadas por un mismo patrón, un patrón impuesto sin derecho, una ley impuesta contra tu voluntad. Tu decidiste ese decreto injustamente llevado a cabo por tus miedos, por las lágrimas derrochadas en un pasado no muy lejano, por la amargura que te llevo a la oscuridad, por la sangre derramada en una miserable herida. Pasan las horas, los días y el tiempo hace justicia y tu caes sin compasión en un abismo oscuro del que no encuentras a donde aferrarte, donde poder permanecer en vilo y seguir ascendiendo dejando atrás la oscuridad y abriéndote camino hacia la claridad del sol en el horizonte. Coge mi mano y escapemos juntos de la oscuridad, corramos y hagamos caso omiso al olvido, a los miedo de la infancia.

 

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La Mente

Hoy, no son mis palabras las que os presento, pero espero que os guste, ya que para mi lo que quieren decirnos se acerca mucho a la realidad.

“Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades.
La primera es la puerta del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta.
La segunda es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse demasiado deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que “El tiempo todo lo cura” es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta.
La tercera es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad.
La última puerta es la de la muerte. El ultimo recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado”

Promesas

 

El mundo esta lleno de palabras, palabras a la deriva que nunca llegaran al puerto correspondiente, palabras escritas en papeles deteriorados por la lluvia, el frío, palabras en aceras, plasmadas en paredes, palabras incompletas, palabras escritas en diferentes idiomas, con distinta caligrafía, esas palabras enviadas en un sobre, con su correspondiente remitente, con su sello obligatorio, pero muchas son las que se quedaran flotando, esas palabras a su vez forman frases, frases de odio, de lamento, de felicidad, de amor, de arrepentimiento, frases sin sentido, estas frases no llegaran a su destino por una insignificante razón, nosotros hacemos que se pierdan en la oscuridad.

Dentro de esas palabras que juntas forman frases, encontramos las promesas, aquellas promesas que hacemos y que nos hacen, que siempre esperamos y ansiamos que se cumplan, tanto de su parte como de la nuestra, pero mantener una promesa, es un tanto difícil, hay que tener en cuenta que tipos de promesas es la que pedimos, o la que nos piden, pero cuando las pides tu, es peor aun, al principio nos agobia pensar en ella, por si se cumplirá o no, pero pasado un tiempo nos olvidamos de ella, y de repente llega el miedo al ver que esa promesa no se ha cumplido, porque te das cuenta que aquella promesa a la que aferraste con todo tu ser no se a cumplido, y caes en el recuerdo, en el instante que pediste esa promesa, y te das cuenta que no le pediste a nadie esa promesa.