Palabras

 

Todo comienzo es dulce, lo saboreas como si fuera el primer bocado de tu vida, al introducir ese manjar en tu boca tus sentidos se nublan dejando pasar todas las sensaciones irracionales por tu cuerpo, tus músculos se contraen por la fuerte implosión que se produce dentro de ti, el desenfreno entra sin avisar haciendo que lo racional y lo correcto no exista en tu vida. Te dejas llevar por las sensaciones producidas, por la novedad del momento, por la calidez de la piel ajena en contacto con la gelidez de la tuya. El beso se hace esperar producido por el nerviosismo que habías conseguido olvidar al estar enfrente del sexo opuesto. El momento llega rápido, cortante, dejándote sin aliento, sin tiempo para reaccionar solamente puedes seguir el compas de su boca, el juego que su lengua quiere empezar con la tuya, las caricias son cada vez mas intensas mas fuerte, vuestros cuerpos entran en una batalla limpia en la que no habrá ningún ganador solamente es por el placer de luchar. La intensidad de la noche en vuestras cabezas avanza a la vez que la pasión se apodera del ambiente, los cristales cada vez más opacos hacen que tus ojos no capten la belleza de la noche, que solo te concentres el la belleza humana que se cierne sobre tu cuerpo. Los besos, caricias, abrazos siguen de forma descontrolada a la vez que los minutos pasan en forma de centésimas de segundos. Eran demasiadas las sensaciones que tu cabeza llego a mezclar en tan poco tiempo, la necesidad de otra persona en tu vida apoderada por el miedo a que alguien te acompañe en tu viaje, los días transcurren de forma rápida y alocada, la comodidad se va haciendo hueco en la monotonía, la intensidad acrecienta de manera intensa y tus pensamientos están confusos, el miedo vuelve a ti como si nunca se hubiera ido, resignándose a dejar tu cuerpo. Las palabras que salieron de tu boca conectaron de manera inmediata con las que tus oídos recogían, pero fueron insuficientes, cada uno tenia una percepción distinta de esas palabras.

 

 

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Deseo

 

La noche empezó apacible, sin hacerse notar, desterrando al sol del cielo poco a poco, silenciosamente. Fue una batalla limpia sin sangre, sin heridos, nos fue arrebatando los pequeños rayos de sol que producían pequeños atisbos de calor en nuestros cuerpos. Pero la noche le robo algunos de esos rayos al sol para que nos acostumbráramos a su presencia, quería ser querida y sabía perfectamente como hacerse querer, con lo que mas queríamos en aquella noche. El calor.

Las cervezas comenzaron solitarias, en un ambiente acogedor, con gente insignificante para mis sentimientos, pero arropado por el calor humano, por los susurros, por las conversaciones ajenas, las sonrisas. La música en un tono apacible y aceptable para mantener una conversación penetraba en los oídos de forma suave, cálida, como un paño de seda que acaricias y que no puedes dejar de tocar. Mis palabras fueron saliendo con el paso del tiempo, a cada trago de cerveza las escupía sin pudor, necesitaba sacar los sentimientos mas ocultos, mas oscuros, necesitaba que mi acompañante me escuchara, me entendiera, me acogiera, y me abrazara en la consolación. Y así fue, fue acogedor, amigable, paciente, apacible conmigo, sabía escuchar, y comprenderme que era lo más importante.

Otra cerveza refresco mi garganta seca por las palabras expulsadas al exterior, con el tercer trago de aquella bebida, de repente y sin avisar, la música desapareció, los susurros de la gente se perdieron en la noche, las conversaciones se escondieron entre las paredes del local, la multitud se evaporo de manera instantánea y silenciosa. Un frio inusual para mis sentidos se apodero de mí. La vi de lejos, entre la multitud, destacada entre la oscuridad, la belleza deslumbro con un destello negro. Me quede paralizado, sin saber donde mirar, como actuar, que decir. Mis manos quietas no podían actuar, mi boca cerrada no podía expulsar más palabras, mis ojos abiertos no podían apartar la mirada, mi corazón latía con fuerza, la sangre revolucionada en mi cuerpo chocaba entre mis venas queriendo que mis impulsos salieran a la luz y contratacaran su oscuridad.

Esperaba una noche apacible, en confianza, rodeado de calidez desprendida por la gente a la que quería. Me costó encontrarla, la incomodidad de mi cuerpo ante la sensación de impotencia iba decreciendo con el paso del tiempo, solo era capaz de amansarla al tenerla enfrente de mí a tan solo escasos centímetros de mi cuerpo solitario. Todas las sensaciones negativas desaparecieron en el momento en que su cuerpo y el mio se fundieron en un abrazo, el primero después de la debacle, el abrazo de la reconciliación, del perdón, de la compasión, un abrazo sentimental. Surgió en plena calle, a merced de la noche, del frio que poco a poco vencía ese calor que a principio de la noche nos engaño. Hubo más, pero todos en un tono desenfocado a la realidad que mi cabeza tenia plasmada. La noche nos iba venciendo, sus armas cada vez más devastadoras nos iba aniquilando uno a uno, hasta que por fin nos rendimos y la dejamos a sus anchas, que recorriera las calles, los callejones sin obstaculizar su labor.

La despedida  fue fría, seca, cortante, rápida. Un ultimo abrazo, lo intente alargar pero yo ya sabia que era imposible, mis brazos se desprendieron de su cuerpo siempre cálido, me di media vuelta y puse rumbo hacia mi vida.

 

Promesas

 

El mundo esta lleno de palabras, palabras a la deriva que nunca llegaran al puerto correspondiente, palabras escritas en papeles deteriorados por la lluvia, el frío, palabras en aceras, plasmadas en paredes, palabras incompletas, palabras escritas en diferentes idiomas, con distinta caligrafía, esas palabras enviadas en un sobre, con su correspondiente remitente, con su sello obligatorio, pero muchas son las que se quedaran flotando, esas palabras a su vez forman frases, frases de odio, de lamento, de felicidad, de amor, de arrepentimiento, frases sin sentido, estas frases no llegaran a su destino por una insignificante razón, nosotros hacemos que se pierdan en la oscuridad.

Dentro de esas palabras que juntas forman frases, encontramos las promesas, aquellas promesas que hacemos y que nos hacen, que siempre esperamos y ansiamos que se cumplan, tanto de su parte como de la nuestra, pero mantener una promesa, es un tanto difícil, hay que tener en cuenta que tipos de promesas es la que pedimos, o la que nos piden, pero cuando las pides tu, es peor aun, al principio nos agobia pensar en ella, por si se cumplirá o no, pero pasado un tiempo nos olvidamos de ella, y de repente llega el miedo al ver que esa promesa no se ha cumplido, porque te das cuenta que aquella promesa a la que aferraste con todo tu ser no se a cumplido, y caes en el recuerdo, en el instante que pediste esa promesa, y te das cuenta que no le pediste a nadie esa promesa.